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Investigación sobre el cultivo de langosta. (Foto: downeastinstitute.org)
Avances hacia la cría comercial de langostas para repoblar stocks
ESTADOS UNIDOS
Thursday, June 07, 2012, 01:00 (GMT + 9)
Científicos y empresarios dedicados a la pesca de langosta trabajan para encontrar la manera de que las langostas puedan reproducirse en cautiverio, como una medida de precaución para garantizar la sostenibilidad de este crustáceo.
En el golfo de Maine, la cantidad de langostas que se capturan cada año se disparó en las últimas dos décadas. En 2011, se descargaron en Maine más de 100 millones de libras de langostas, por un valor de USD 330 millones.
Pero según Brian Beal, profesor de la Universidad de Maine en Machias y director de investigación del Instituto Downeast, criar juveniles de langosta y liberarlos luego en el océano supone varios desafíos. Por ejemplo, saber qué sucede después de que se liberan las langostas, o si llegan a tener el tamaño apto para ser vendidas en Maine. Otro interrogante es si logran establecerse en el fondo antes de ser consumidas por los peces.
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| El Dr. Brian Beal es profesor de ecología marina de la Universidad de Maine. (Foto: downeastinstitute.org) |
El investigador dice tener una estrategia mejor: criar las langostas en un ambiente protegido hasta que lleguen a ser lo suficientemente grandes como para establecerse en el fondo una vez liberadas. En su opinión, esto mejoraría su tasa de supervivencia, informa Bill Trotter en un artículo publicado en Bangor Daily News.
Beal también diseñó una manera de colocarles a los crustáceos etiquetas identificadoras que pueden resistir varias mudas de caparazón. La idea es que si aparecen langostas por debajo del tamaño comercial en las trampas, las autoridades puedan documentar cuántas lograron sobrevivir.
“Mientras más grande es el animal que se libera en el océano, más oportunidad tiene de sobrevivir”, explica Beal.
El científico opina que si se colocan langostas pequeñas en refugios artificiales en el océano y se permite que las corrientes naturales les provean de alimento, podrán desarrollarse durante varios meses.
“Determinar el flujo es fundamental”, observa Beal refiriéndose al tamaño de la abertura que debe tener el contenedor para permitir el flujo de entrada y salida de los sedimentos.
También determinó que los juveniles de langosta de la misma edad y de la misma madre pueden desarrollarse a ritmos diferentes, dependiendo del tamaño del contenedor en el que se las coloca. Para su sorpresa, observó que una langosta de una pulgada (2,54 centímetros) puede duplicar su tamaño en varios meses en un recipiente relativamente pequeño, mientras que una langosta idéntica en un contenedor más grande, del tamaño de una caja de zapatos, puede crecer hasta 6 pulgadas (15,24 centímetros) en el mismo lapso de tiempo.
“Las langostas crecieron hasta el tamaño del contenedor. Mientras más grande es el contenedor, más grande es la langosta”, precisa.
Los resultados de sus estudios se publicaron recientemente en el Journal of Shellfish Research.
Bob Bayer, profesor de ciencia animal de la Universidad de Maine y director ejecutivo del Instituto de Langostas de la Universidad, cree que podría generarse una demanda inmediata o bien adoptarse el uso práctico de los hallazgos de Beal en el sur de Nueva Inglaterra, en donde los stocks de langosta experimentaron una gran disminución recientemente.
“Ese sería el lugar para probarlas”, dijo Bayer sobre el cultivo de langostas para mejorar el stock a una escala comercial.
Beal subraya que cultivar langostas en cautiverio también puede generar otras posibilidades económicas. Por ejemplo, sugiere que podría permitirse la venta de langostas en tamaño más pequeño, para las que puede haber otros mercados.
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Por Natalia Real
editorial@fis.com
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